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jueves, 20 de junio de 2013

Fomos ficando SÓS, o barco, o mar a e mais nós




Nadie parece responsable de lo que ocurrió en la catástrofe del Prestige. Al menos no las personas que se sentaron en el banquillo. Esa es la idea que se desprende de la argumentación del fiscal que en sus conclusiones tras la vista. Pide pena de cárcel para el capitán del barco a la vez que solicita que no vaya a prisión y ha denunciado la existencia de una maraña de sociedades interpuestas ligadas al comercio internacional de crudo que ganan millones de euros y, por lo visto ayer, gozan de la impunidad suficiente para no sentarse en el banquillo en un juicio que debía considerarse un asunto de estado. Que Mangouras era el cabeza de turco de aquel despropósito lo afirmamos la mayoría de medios de comunicación cuando ingresó en la cárcel de Teixeiro. Que la gestión política fue desastrosa y no se entiende que no haya ningún responsable de aquel dislate es evidente. Y que todo se reduce a intentar que el estado no pague lo que debían abonar los piratas del mar era previsible. Si algo tenemos que aprender de todo aquello es que nuestro mar y nuestras costas nos nutren y deben protegerse como aún no se hace. Y que sólo nosotros mismos sabemos velar por ellos. Que “fomos ficando SOS o barco, o mar e mais nós”, dice el poema de Manoel Antonio.

Mangouras en el momento más duro de su declaración.


viernes, 16 de noviembre de 2012

El Prestige y Mangouras





El juicio del Prestige tiene el sabor de lo visto y oído mil veces, pero nos está contando lo que verdaderamente pasó cuando estábamos pendientes de un petrolero que era chatarra flotante cargada con 77 mil toneladas de fuel de la peor calidad con una vía de agua frente a nuestras costas. La declaración del capitán, coloca de nuevo en el debate la oportunidad de alejar o no el barco de la costa, que terminará traduciéndose en lo que tiene que pagar o no el gobierno español, no los responsables, que no están en su mayoría en el banquillo. Pero nos hace reparar también en un hecho fundamental. El transporte de ciertas mercancías es un negocio de empresas encubiertas y auténticos trileros, y el rescate, en muchos casos también. Sabemos que otro Prestige es posible, sabemos que los protocolos de actuación están aún en pañales y sabemos también que el primer día del naufragio se perdieron horas preciosas mientras se dirimía quien pagaba los remolcadores, que debían ser públicos, y quien aseguraba carga y barco. La clave de mucho de lo que pasa está en lo que es esencial pero no sabe la opinión pública. Luego vienen las medias verdades, la manipulación y hasta la negación de una extensa y espesa mancha de fuel. En el caso Prestige también.

La declaración de Mangouras es la noticia estos días.