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miércoles, 12 de febrero de 2014

El atropello de Bastiagueiro y el atasco en A Coruña, siempre el coche




En la mañana del 15 de noviembre de 1994, una furgoneta atropellaba a un joven de 17 años que cruzaba la recta de Bastiagueiro para asistir a clase en el Instituto María Casares. Mientras le operaban en el Hospital sus compañeros cortaron el tráfico todo el día y parte de la noche para exigir más seguridad vial junto a estudiantes y profesores del INEF. Y es que antes en la recta de Bastiagueiro había quedado marcada a tiza, la silueta del estudiante fallecido por otro atropello a la hora de entrada en el centro educativo y antes y después fueron atropellados estudiantes del INEF. Las autoridades tuvieron que responder a las protestas y se construyó un paso elevado que muchos usan para atravesar la carretera rumbo a la playa y el Ayuntamiento de Oleiros monta cada día dispositivo de circulación en coincidencia con las entradas y salidas del Instituto. Ayer se produjo otro atropello justo cuando A Coruña vivía un macroatasco por un rótulo que amenazaba con caer en Alfonso Molina. Coches y más coches, que hablan de la falta de transporte público, de accesos saturados y de sensación de abandono respecto a las necesidades del ciudadano. Como telón de fondo aquellos adolescentes que se unieron y cortaron el tráfico hartos y consiguieron mejoras en la seguridad que seguimos disfrutando y debemos ampliar. Toda una lección de microhistoria cotidiana.

Dice el PP que no habrá atascos en A Coruña cuando terminen las obras eternas de la Tercera Ronda.



lunes, 27 de enero de 2014

La trampa de los accesos a A Coruña




Terminaba la semana con un tremendo atasco que congestionó durante tres horas los accesos a la ciudad de A Coruña tras un accidente de consecuencias por suerte menores. Un accidente que demostró la nula planificación de las comunicaciones en el área coruñesa y la poca capacidad de las vías de entrada y salida de la ciudad ante cualquier emergencia. El atasco del viernes no es un signo de desarrollo, todo lo contrario, es la evidencia de que seguimos utilizando para comunicarnos y movernos de forma cotidiana los mismos elementos y las mismas vías que hace más de 30 años. Eso tiene consecuencias como las del viernes, pérdida de horas de trabajo, afectación de servicios, sensación de impotencia de miles de ciudadanos, o puede tener otras más graves en caso de emergencia y es bueno y responsable señalarlo. El ayuntamiento de Oleiros insiste en su idea de la necesidad de ampliar el puente del pasaje en el corto plazo en una dirección que parece lógica desde el punto de vista de hacer una obra con poco coste y muchos beneficios. Como telón de fondo, debemos cambiar el chip del coche particular a estas alturas del siglo XXI y para eso necesitamos poner en marcha un transporte público por carretera competitivo y potenciar el tren donde se pueda. Todo lo demás son soluciones caducas y de otra era.

Cristina Rosenvinge, Voy en un coche.