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jueves, 4 de septiembre de 2014
Aurelia Rey, aquel bombero y la decencia
Hace algo más de un año la calle Padre Feijóo de A Coruña se convirtió en escenario de una protesta social protagonizada por Stop Desahucios con imágenes que dieron la vuelta al mundo. Aurelia Rey, una señora de 80 y muchos años iba a ser desalojada por impago de su alquiler y el Ayuntamiento le ofrecía como alternativa una plaza en la residencia Padre Rubinos noticia estos días porque estrena instalaciones. Bajo el grito de “Aurelia se queda, Aurelia no se va” se fue concentrado toda una marea ciudadana que se puso de acuerdo para expresar su rechazo y su miedo a las consecuencias de una crisis injusta que están pagando los que menos culpa tienen en su desarrollo. En medio de la llamada a la solidaridad, en uno de esos momentos únicos que puede contar un periodista, un bombero encargado de cortar las cadenas con las que se impedía el desalojo, se negó a hacerlo exhibiendo una pancarta de Stop Desahucios en un acto que lo cambió todo. Hoy el bombero, Roberto Rivas, recurre ante la justicia la multa de 600 euros por alteración del orden público que se le impuso en su día. Su actuación debe ser motivo de orgullo, en una época en la que no se premia ni la decencia.
Lo que pasó ese día.
miércoles, 20 de febrero de 2013
Sale el sol, Aurelia
Los bomberos de Cataluña han decidido sumarse al ejemplo de los bomberos coruñeses y han notificado que no colaborarán en caso de desahucios. Consideran los unos y los otros que su trabajo consiste en salvar a personas exponiendo incluso sus vidas, todos recordamos a los bomberos de Nueva York en el 11 S o la forma en que trabajan los nuestros o los de cualquier parte del mundo, pero no para desalojar a la gente de sus casas. Y no están faltando a la verdad ni faltando a su labor esencial, como se ha dicho por ahí. El de bomberos es un oficio digno y valiente y con dignidad y valentía se comportaron los integrantes del cuerpo el lunes. Ese ejemplo nos debe guiar a la espera de lo que pase con Aurelia, a la que hay que buscar una solución social atendiendo a su fragilidad, tiene 85 años. Mientras vemos su casa guardada por integrantes de Stop desahucios, una plataforma que, después de años trabajando, empieza a tener visibilidad social. Esta crisis loca está obligando a la sociedad a posicionarse y a abrir los ojos. Y a veces hace sol.
martes, 19 de febrero de 2013
Aurelia
Aurelia es solamente la punta del iceberg. Una expresión de esa olla a presión en que se está convirtiendo esta sociedad. Incluso en el apacible centro de A Coruña. No ha sido la crisis la que ha provocado su situación. Ha sido un olvido, un cambio de papeles y una ley injusta, que provoca que se pueda decretar un desalojo automático si no se paga por dos veces el alquiler. La primera vez se solucionó con ayuda social, la segunda también lo pagó, con posterioridad. Aurelia es la punta del iceberg porque con sus 85 años, no sabemos si todos llegaremos ahí, ejemplifica el fracaso de una sociedad, de una forma de vivir que estamos viendo terminar. Que tiene a la policía, que debería proteger al ciudadano, como garante de no se sabe bien qué, pero que no es la humanidad. No sabemos cuántos casos como éste se habrán vivido sin que el cambio de ambiente social los hiciera aflorar. Ni las circunstancias que rodean a los dos desahucios o alzamientos que se ejecutan diariamente a consecuencia de la crisis en A Coruña. Sí sabemos que ayer vimos a ciudadanos ponerse entre una anciana y la policía y a unos bomberos, uno de ellos con el cartel de Stop desahucios en su mano, que pusieron sus convicciones por delante. Convicciones y coherencia, aderezadas también con sentidito, por cierto. Es lo que necesitamos y mucho en estos momentos.
Y en medio una mujer, Aurelia Rey, que necesita una solución que nos atañe a todos. Porque hace quince días, cuando estaba previsto el primero de los desahucios y lo contamos desde esta casa, la alternativa para ella, con la justicia por en medio, era ninguna. Y, si no se llega a contar, esa hubiera sido la situación.
martes, 13 de noviembre de 2012
Stop desahucios
A la banca de este país se le ha caído la cara de vergüenza y está paralizando, por el momento, los desahucios programados. Ha ido más rápido que los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, que siguen sin ponerse de acuerdo para modificar la ley que permite situaciones como las que llevamos viviendo meses y meses. Gente que se queda sin casa por no poder pagar una hipoteca que en muchos casos se le concedió con coche incluído. Gente que se queda sin casa por haber avalado a un familiar para que pudiera acceder a un crédito y que al final no ve más que el abismo ante sí. Es tan tremendo que no parece que nos esté pasando a nosotros que hicimos de tener una casa cómoda o un buen coche todo un símbolo de equiparación social y no nos fijamos en los que iban cayendo, como cayeron en menos medida, en otras crisis. Tenemos una ley hipotecaria de comienzos del siglo pasado que ha servido con sus injusticias incluídas hasta hoy. Y la sociedad ha comenzado a ver que, si se mueve, hay reacción. Marcar una línea es necesario e imprescindible. Para que comience a pararse una sangría que, si no, no parece tener fin.
Stop desahucios Coruña protagonizó hace unos meses un desahucio simbólico del Deutsche Bank que se quedó con el piso que no podía pagarle una familia de Cambre. Este es el vídeo. El sonido del megáfono está un poco saturado.
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