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viernes, 21 de junio de 2013

Que comparezca el sol, que tenemos que hablar¡




Si de algo puede estar orgullosa la lluvia que nos ha acompañado esta primavera ha sido de concitar todas las unanimidades posibles. Todo el mundo estaba de acuerdo en pedirle que se fuera. Ella, tan nuestra, ha sido incesante y permanente y ha hecho aflorar toda la filosofía, los chistes y las reflexiones que llevábamos dentro. Aún ayer un comerciante decía en voz alta. “Por recortar el gobierno hasta nos recortó la primavera”, filosofía cotidiana mezclada con Krugman. Llega el verano que será como son los veranos por este rincón, con claros y nubes y nubes y claros y una chaquetita cerca. Y entre nuestro verde y nuestro azul pedimos, unánimemente y con ninguna moderación que comparezca el sol. Y se quede. Lo exigimos en plaza pública si es necesario y ahí también estaremos todos de acuerdo. Y en que no llueva en San Juan. Y en que el próximo año llegue el turno del gobierno municipal y sea festivo por decreto de alcaldía, que ya no será festivo autonómico. Es tiempo de buscar nexos en común y unanimidades. Y la naturaleza, el sol y la lluvia son justos porque salen para todos. Un ejemplo de democracia en estos tiempos raros.

The Beatles, I´ll follow the sun. Con letra, por si alguien quiere hacer karaoke...


miércoles, 27 de marzo de 2013

Llueve sin final, sin rabos de nube




Llueve. Es lo natural. Es tan habitual aquí que Galicia es verde y A Coruña es verde y azul, casi una isla, una península rodeada de agua por todas partes, arriba, abajo, norte, sur, este, menos por una. Por eso cuando hace sol tenemos esa luz, esa transparencia difícil de explicar. Por eso ha habido momentos en que la gente venía al norte para ver llover y mojarse con la lluvia para compensar tanta sequía. La vida es agua y luz pero sobre todo agua y aquí llueve, y cuando no llueve, en ocasiones, colocan igual lluvia en el mapa del tiempo. Aquí llueve. Indefectiblemente, a veces con avaricia, a veces de forma impenitente, en plena Semana de la penitencia. Llueve y la lluvia cambia las referencias, por eso en esta tierra hay tanto soñador- soñadora y tanto poeta. Llueve y no hay novedad. Aunque necesitemos secarnos los huesos. Llueve sin fin, sin rabos de nubes que barran tristezas, sin aguaceros de venganza, a veces con contundencia pero como en un salmo. Es la única protesta la única rebeldía que se escucha de forma habitual, el lamento contra la falta de luz, contra lo inmutable. No contra lo que se puede cambiar y superar. Porque aunque perdamos la referencia en medio de tanta agua aquí llueve, y por eso somos así. Escritos en verde y azul.

En el fondo todos esperamos que un día llegue un Rabo de Nube.