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martes, 21 de enero de 2014

De la Conservera Celta a la riqueza global




En la Conservera Celta la vida es de otra forma. Pero hay madres y padres que se preocupan de que sus hijos vayan al colegio. Las mulleres colleiteiras se preparan para recoger el aceite usado en Monte Alto con su uniforme que lavan y planchan en sus chabolas. Y hay furtivos. Buena parte de las familias, quieren salir adelante. La Conservera es algo así como el recuerdo constante de que en este mundo hay personas, niños y ancianos también, que viven en situación totalmente precaria. El Ayuntamiento quiere acabar con ese punto negro del chabolismo con peligro real de derrumbamiento pero debe aportar más recursos y más trabajo profesional para conseguirlo. Y hay propietarios del terreno que también deben colaborar para ordenar la situación. En un mundo en el que las políticas se diseñan para los poderosos. En el que 85 seres humanos, como cualquiera de nosotros, concentran más riqueza que millones según afirma Oxfam, en el que cada minuto mueren niños por problemas de malnutrición, nos encontramos con una estampa, bajo el puente, que es la realidad cotidiana para buena parte de la humanidad. No debemos acostumbrarnos. Ni a eso ni a tener miedo. Cifras como las de ayer demuestran que hay que cambiar de paradigma. Por pura supervivencia.

Camarón de la Isla, Yo soy gitano.


lunes, 24 de septiembre de 2012

Yo soy gitano







Con una cazadora verde y un jersey oscuro el niño, de ocho años, salía de su casa con su padre para coger el autobús que le llevaría a su colegio. Vive en una chabola de la Conservera Celta y al lado de su casa, porque es su casa, se amontona la basura de la que algunos de sus vecinos extraen la chatarra para vender. Se ganan así la vida, o con el marisqueo y el furtivismo, que hace que tengan la ría esquilmada. No hay constancia oficial de otras actividades. Tras el incendio de la noche anterior, el pasado jueves, el niño lo tenía claro, tenía que coger el autobús para ir al colegio. Otros se quedaron en sus chabolas por un día, suponemos, porque sus padres querían hacer fuerza para no se sabe bien qué. Se les ha ayudado y se les está ayudando conscientes de que tenemos todos un problema bajo el Puente da Pasaxe. Cierto es que como no hay una tercera ronda que pase por ahí, como en Penamoa, y hay un litigio sobre la titularidad de los terrenos no parece haber urgencia. Pero ese niño de ocho años que quería coger el autobús es argumento suficiente para buscar una salida. Para que otros que tienen ahora esa edad no hereden el problema y, sobre todo, para que él tenga un futuro sobre el puente, y no bajo él.

Camarón, Soy Gitano.